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Alumnado ilustre de la Facultad

  • Andrés Angel de la Vega Infanzón (El Franco, 1768- Cádiz, 1813), diputado en las Cortes de Cádiz

    Fechamos los inicios de nuestro ilustre personaje en el concejo asturiano del Franco, su lugar de nacimiento. Será allí donde, gracias a una beca otorgada por la fundación de Don Blas Sarmiento, situemos el punto de partida en la vida académica de, por aquel entonces, un jovencísimo De la Vega, que con tan solo once años se trasladaba a la capital asturiana para poder formarse. Alumno brillante tanto en sus estudios de bachillerato como universitarios, desarrollará una carrera fructífera, cuyo colofón tendrá lugar en el año 1793, con la obtención del título de doctor en Leyes y Cánones en la Universidad de Oviedo.

    Su faceta como docente y jurista deberá combinarse con su ferviente actividad en el plano político asturiano. Tal es así, que desde el año 1792 figura como vocal de la más importante institución en dicho panorama, la Junta General del Principado. Posición que le permitirá relacionarse con los intelectuales de la provincia, entre los que destaca nuestro ilustrado por antonomasia, Gaspar Melchor Jovellanos. El vínculo existente entre ambos se hace latente tras la lectura de multitud de escritos que el gijonés recoge en su Diario, en los que resalta la valía de De la Vega, no solo por considerarlo hombre de confianza, sino por describirlo como un verdadero profesional capaz de aconsejar en presentes y futuros litigios.

    En el año 1801, De la Vega Infanzón entrará a formar parte de la Sociedad Económica de Amigos del País, llegando a ostentar el cargo de secretario. Siete años más tarde, en 1808, será nombrado diputado en la Junta General de Principado de Asturias. Dentro de sus primeros años como miembro electo de la institución, destaca su designación como representante en Londres de la Junta Suprema asturiana. Encargo que superaría con éxito al lograr grandes acuerdos que beneficiarían a la provincia. Esta primera estancia en Inglaterra se vería sobrevenida por una fugaz vuelta a Asturias, en la que su figura se distanciaría notablemente de la postura defendida por la Junta, llegando así a ausentare en muchas de las sesiones celebradas y aceptando el cargo secretario de la Junta Superior de Observación y Defensa de Asturias, surgida tras las actuaciones del Marqués de la Romana en mayo de 1809. Un destino que ocupará durante un brevísimo periodo de tiempo, puesto que a mediados de junio de ese mismo año volverá a ser designado como comisionado en Londres.

    Tras ser elegido diputado a las Cortes por Asturias en diciembre de 1810, se trasladará a Cádiz. Allí será acogido por el resto de diputados asturianos, algunos de ellos verdaderos amigos como Agustín Argüelles y Toreno, con quienes había coincidido durante su estancia fuera de España. Su etapa como diputado gaditano será breve, advirtiendo como contribución más reseñable la redacción y presentación oficial de la modificación del reglamento que regía el funcionamiento interno de la Regencia en 1811. Finalmente, De la Vega fallecería en septiembre de 1813 a causa de la epidemia fiebre amarilla ocurrida en la ciudad andaluza, apenas tres años después de haber llegado a ella. (Autores: Santos Coronas - Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Juan Pérez Villamil y Paredes (Puerto de Vega, 1754- Madrid 1824), político y ministro

    Los orígenes del abogado y político asturiano se sitúan en la parroquia naviense de Puerto Vega, concretamente sus inicios académicos tienen lugar en la escuela allí fundada por la obra pía de Pompeyo Pérez, institución de la que era patrono su tío y tutor, Juan Antonio Paredes. Con el paso de los años, y contando con el amparo de familiares y amigos de su padre -perteneciente al linaje de los Méndez Vigo- Pérez Villamil tendrá la oportunidad de continuar su formación en la Universidad de Oviedo, en la que se graduará en Cánones y Leyes en junio de 1770. Unos años de preparación fundamentalmente teórica que se verán perfeccionados con la ampliación de sus conocimientos de práctica jurídica. Destacan así sus años de pasantía, de 1770 a 1773, en uno de los despachos más reconocidos de la capital ovetense: el despacho de Felipe Cangas Argüelles, seguidos de un traslado a Madrid donde pasará otro año en el despacho madrileño de Miguel Gabaldón y López. Una etapa instructiva que culminaría con su colegiación en el Colegio de abogados de Madrid en mayo de 1775.

    Si nos sumergimos en su vida profesional, observaremos que el éxito de Pérez Villamil en el campo jurídico enseguida es notable. Tal es así, que en 1785 pasaría a ser miembro del cuerpo estatal de magistrados, y solo un año más tarde, en 1786, sería nombrado fiscal de la Real Audiencia de Palma de Mallorca. No obstante, tendrán que pasar doce años, hasta 1798, para que se le plantee la oportunidad de volver a su tierra natal, al haber sido designado regente de la Real Audiencia de Oviedo. Una elección que no llegará a materializarse por ser requerido en Madrid para ocupar el puesto de fiscal togado del Consejo de Guerra. Destino que se sucederá de la ocupación de importantes cargos en el Gobierno como el de auditor general y secretario de Almirantazgo, siendo este último el que estaría disfrutando en el momento en que las tropas francesas llegan a la Península en 1808.

    Tal y como se desprende de las líneas que preceden, sus siguientes años estarán marcados por la ocupación francesa. Pérez Villamil sería el encargado de redactar la proclama dirigida a los alcaldes de Móstoles, hito tras el cual se tiene por iniciada la Guerra la Independencia que asolaría el país en los años venideros. El posicionamiento y negativa al reconocer cualquier tipo de fidelidad a la Corona francesa provocarían su arresto y destierro a Francia, de donde lograría fugarse, llegando a Cádiz en 1812 para ser designado consejero de Estado.

    Resulta interesante en este punto valorar cómo encajarían los ideales conservadores del asturiano en una política liberal que vivía un claro proceso de radicalización. Pérez Villamil se erigirá como adversario del régimen constitucional, tal y como queda probado tras la vuelta de Fernando VII a España en marzo de 1814, siendo el encargado, junto con Miguel de Lardizábal, de la redacción del Decreto de 4 de mayo de 1814, por el que el recién llegado monarca abole la Continuación gaditana, disuelve las Cortes y reinstaura el régimen absolutista que se estaba tratando de dejar atrás. En respuesta a su fiel compromiso con la Corona, Pérez Villamil irá ocupando en los años sucesivos varios puesto de confianza del Gobierno: secretario del Consejo de Estado, ministro de Hacienda y consejero de Estado. Sin embargo, debido a los constantes cambios políticos acontecidos en España, terminaría siendo cesado de su puesto en 1815, recluyéndose en Plasencia durante la vigencia del Trienio Liberal. Finalmente fallecería en Madrid en 1824, solo un año después de su vuelta la vida pública. (Autores: Santos Coronas - Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Felipe Ignacio Canga Argüelles (Oviedo, 1741-Oviedo, 1808), jurisconsulto, político y consejero del Consejo Real de Castilla

    De orígenes hidalgos, Cangas Argüelles se constituye como miembro del grupo de ilustrados asturianos surgido en la provincia a mediados del siglo XVIII. Nacido en Oviedo, donde transcurrirá toda su infancia y primeros años de juventud, estudió Filosofía, Leyes y Sagrados Cánones en la Universidad de Oviedo, adquiriendo el título de licenciado y doctor en el año 1766. Prontamente, comenzará a combinar su faceta como abogado y como docente, intercalando su trabajo como profesor en la institución ovetense en las cátedras de Regencia, Vísperas y Prima de Cánones, con su dedicación al ejercicio de la abogacía, donde cosecharía grandes éxitos.

    Su primer empleo tuvo lugar en 1766, al ser nombrado abogado de pobres de la Audiencia de Asturias. Tras este, comenzarían a desencadenare un sin fin de logros. Destaca la obtención de la cátedra de Prima de Leyes en el Estudio ovetense en el año 1773, mientras que como letrado disfrutará de una gran variedad de puestos en la Administración asturiana: promotor fiscal del flamante Hos¬picio, fiscal de Rentas Generales, Tabaco y Salinas del Principado o fiscal interino de Expolios y Vacantes de la Diócesis de Oviedo.

    El interés de Cangas Argüelles por fomentar la creación de instituciones que velaran por el cuidado y riqueza de los estudios jurídicos era latente. Un espíritu innovador y crítico que le llevaría a fundar una Academia de Le¬yes y Cánones, lugar ideal donde debatir con compañeros cuestiones relacionadas con la legislación española, y en el que también se abordarían asuntos de praxis jurídica. Esta academia se acabaría convirtiendo en escuela formativa para muchos magistrados de la Audiencia asturiana, dibujándose como antecedente inmediato a la fundación del Colegio de Abogados de Oviedo. Una entidad en la que Canga colaboraría de forma activa como miembro de la comisión encargada de redactar los estatutos, finalmente aproba¬dos en 1775.

    Puede que la reforma de los planes universitarios sea una de sus más famosas y mayores aportaciones. En ella, y siguiendo la pauta dictaminado por Campomanes, se planteaba un ideal más moderno, abogando por una enseñanza utilitaria y práctica que dejara cada vez más de lado los tradicionales usos escolásticos. Una tarea que le proporcionará gran prestigio en la provincia, y que fomentaría su elección como procurador noble y juez primero por la ciudad de Oviedo en la Junta General del Principado con un papel clave en la redacción de la reforma de las Ordenanzas generales, reguladoras tanto del proceder del gobierno de la propia Junta, como del resto de cuestiones políticas del Principado.

    En el año 1784, Canga Argüelles abandonará su Asturias natal tras ser designado fiscal de la Audiencia de Zaragoza. En 1798 será nombrado fiscal del Consejo de Castilla y trasladado a Madrid, donde figurará como uno de los autores del acuerdo de 12 de agosto de 1808 elaborado tras la evacua¬ción de las tropas francesas de la capital. Finalmente, regresará a Oviedo para pasar los últimos año de su vida, falleciendo en el año 1808. (Autores: Santos Coronas  Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Pedro Inguanzo y Ribero (Llanes, 1764- Toledo, 1836), eclesiástico español, diputado en las Cortes de Cádiz

    Nacido en el seno de una familia acomodada, Pedo Inguanzo inició su formación en su tierra natal, Llanes, donde comenzaría a realizar estudios de Latín como paso previo a una fructífera vida académica. A los once años se trasladará a Valladolid para estudiar Filosofía y Artes, y en 1781 emprenderá su etapa universitaria como estudiante de Derecho Civil y Canónico de la Universidad de Oviedo, graduándose en Leyes 1785, y en Cánones solo un año después.

    Desde su etapa como alumno universitario, su figura estará muy ligada a la capital sevillana. Tal es así, que en 1784, un año antes de culminar su primer bachiller, ya sería nombrado secretario personal por el arzobispo de Sevilla Alonso Llanes Argüelles. Solo tendrán que transcurrir cinco años para que obtenga la cátedra de Vísperas de la Universidad Hispalense, su lugar de residencia hasta 1792, año en que regresa a Asturias para ocupar la doctoría de la Catedral de Oviedo. Asimismo, en 1798 obtendría el puesto de gobernador eclesiástico de la diócesis.

    El origen de su carrera política puede situarse en 1809, tras ser nombrado ministro de Gracia y Justina de la Junta Superior del Principado de Asturias. Su preparación y valía le convertirán en un candidato perfecto para representar a la región asturiana en las Cortes, resultando elegido como diputado a las Cortes de Cádiz en 1810. Un destino en el que se proclamaría fiel representante y defensor de las ideas más conservadoras. Nombrado obispo de Zamora en marzo 1815, destacó como fiel colaborador del monarca Fernando VII tras su regreso a España. Será en el seno de esta reinstauración política cuando Inguanzo se encargue de pronunciar el discurso de bienvenida al rey durante su visita al Principado de Asturias. En agosto 1824, la Corona lo propondría para la sede episcopal de Toledo, y una vez confirmada dicha elección por Roma, pasaría a ostentar oficialmente el cargo a partir de marzo de 1825.

    Finalmente, el fallecimiento de Fernando VII en 1833, la instauración de la regencia de María Cristina y el consecuente vínculo creado entre Corona y gobierno liberal, provocarían que el eclesiástico decidiera retirarse de la vida pública, falleciendo en Toledo en enero de 1836. (Autores: Santos Coronas - Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Agustín José Argüelles Álvarez (Ribadesella, 1776- Madrid , 1844), ministro y presidente de las Cortes

    Nacido en Ribadesella en agosto de 1776, contamos con escasos datos sobre sus primeros años de formación. Estudiante del bachillerato de Humanidades en la capital asturiana, culminó su educación en la Universidad ovetense, en la que cursó brillantemente la carrera de Leyes. Tras ella, pasó a ocupar su primer cargo reconocido como secretario del obispo de Barcelona.

    A los 24 años se traslada a Madrid, lugar en el que despega definitivamente su carrera profesional y donde comienza a relacionarse con las figuras más notables de la época, entre las que resalta indudablemente Gaspar Melchor de Jovellanos. Destaca inicialmente su labor en la Secretaría de Interpretación de Lenguas, puesto que disfrutó durante un período breve de tiempo, pasando en 1805 a trabajar como empleado de las oficinas de Convalidación de Vales Reales. Este destino facilitará su contacto con diversas personalidades del mundo político y diplomático, lo que le permitió seguir progresando, siendo finalmente comisionado a Londres en otoño de 1806 con el objetivo de fraguar una alianza entre ingleses y españoles que frenara los planes de Napoleón.

    Diputado por el Principado de Asturias en las Cortes de Cádiz, Agustín Argüelles tendrá un papel activo en la comisión de redacción de la Constitución de 1812, destacando su fiel defensa a la soberanía nacional y a los derechos individuales. Un comportamiento que con la vuelta de Fernando VII a España y la reinstauración del absolutismo, provocó su encarcelamiento en Madrid y su envío a los predios de El Fijo en Ceuta y de La Alcudia en Mallorca, de donde sería liberado en enero de 1820 tras el pronunciamiento del general Riego. Con la llegada del Trienio Liberal, Argüelles fue nombrado ministro de Gobernación, y tras la caída del mismo, emigró de nuevo a Londres, ciudad donde residiría durante diez años.

    Tras la muerte de Fernando VII, Argüelles volverá de nuevo a España y será elegido procurador a Cortes por la provincia de Oviedo. Una vez reinstalada su vida parlamentaria, se erigió como fiel defensor de la desamortización de los bienes de la Iglesia, participando intensamente en la redacción de la Constitución de 1837, tal y como había hecho en su primera etapa en Cádiz. En octubre de 1840, tras la abdicación de la Reina María Cristina, Agustín Argüelles era designado presidente efectivo por las Cortes y tutor de la reina Isabel II, siendo este su último cargo público. Finalmente, fallecía en Madrid en marzo de 1843. (Autores: Santos Coronas - Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Pedro José Pidal (Villaviciosa, 1779- Madrid, 1865), estadista, artífice del Plan de Estudios de 1845 e historiador

    Perteneciente al linaje de la hidalguía asturiana, su situación familiar y personal le permitió comenzar a formarse en la escuela de su Villaviciosa natal, trasladándose en el año 1814 a la ciudad de Oviedo como estudiante de la Facultad de Filosofía y Jurisprudencia, y licenciándose ocho años más tarde en Leyes y Cánones.

    Tras el pronunciamiento del general Riego en enero de 1820, Pedro Pidal comenzó a despuntar como activista, formando parte de la Compañía Literaria creada en el seno de la Universidad ovetense. Asimismo, en el año 1822, y ya como profesional de las leyes, viajó a Madrid, lugar en que el afloró su faceta como escritor de obras de corte poético y en el que despuntó como colaborador de uno de los periódicos más significativos de la época: "El Espectador".

    En el momento de la llegada de las tropas francesas, la clara postura liberal mostrada por Pidal impedirá el regreso a su tierra de origen, pasando así a seguir los movimientos de las Cortes y del Gobierno y residiendo tanto en Sevilla como en Cádiz. Será finalmente en el año 1828 cuando pueda volver a Villaviciosa. Ya en Asturias, intensificó notablemente su producción de trabajos, a la par que paulatinamente iba adaptando su discurso a posiciones más moderadas. Cinco años más tarde, y ya habiéndose producido la muerte del monarca Fernando VII, tendrá la oportunidad de irse sucediendo en una diversidad de cargos públicos: alcalde mayor de Cangas de Tineo (1834), juez en Villafranca del Bierzo y Lugo, oidor de la Audiencia de Pamplona (1837) o fiscal togado del Tribunal Mayor de Cuentas del Reino(1838), siendo este último destino el que hace que se traslade a Madrid al mismo tiempo que era designado como diputado a Cortes por el Principado de Asturias. En 1844 fue nombrado ministro de la Gobernación, y en 1848 ministro de Estado, alcanzado así el éxito de su vertiente como político.

    A partir de 1859 Pedro José Pidal enfermaba gravemente, lo que le obligaba a retirarse de la vida pública. En 1864 el Gobierno le otorga el cargo de senador vitalicio y la Reina el distintivo del Collar de Toisón de Oro, falleciendo un año más tarde en la ciudad de Madrid. (Autores: Santos Coronas - Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Alejandro Mon y Menéndez (Oviedo, 1801- Oviedo, 1882), presidente del Gobierno y Ministro de Hacienda en cuatro ocasiones

    Reconocido político, jurista y economista, Alejandro Mon nació en la capital asturiana en febrero de 1801. Estudiante de Leyes y Cánones en la Universidad de Oviedo, se licenció en el año 1822. Desde su etapa como alumno mostró su apoyo a la causa liberal, erigiéndose claramente como partidario del régimen constitucional gaditano e involucrándose plenamente en la agitada situación política del momento.

    Su papel en Cortes será reseñable sobre todo a partir del año 1837, momento en el cual es nombrado diputado. Un destino que fue sucedido por un sin fin de cargos como ministro de Hacienda de los gobiernos moderados, llegando a convertirse en uno de los principales líderes dentro del partido que años más tarde impulsaría la redacción de una nueva Constitución. En el año 1845 experimentaría uno de los mayores logros de su carrera profesional: realizar la reforma tributaria de la Hacienda pública. Reforma que trataba de unificar el sin fin de impuestos originados en el Antiguo Régimen y que acabaría estableciendo las bases del sistema tributario instaurado en España hasta 1978. Cuatro años más tarde, en 1849, sus discrepancias con Narváez comenzarán a hacerse más notables, lo que le impedirá continuar en su cargo y le apartará del Gobierno.

    Tras el bienio progresista, abogará de nuevo por la recuperación y reinstauración de la Constitución de 1845. Texto que restablecerá en su integridad en el año 1864 tras ser elegido Presidente de un Gobierno mixto conformado por ministros moderados y unionistas, entre los que destacaba la figura de Antonio Cánovas del Castillo. Un período en el que a pesar del aparente acercamiento a la Unión Liberal, seguiremos encontrándonos con un Alejandro Mon fiel a las convicciones moderadas defendidas desde los inicios de su vida parlamentaria. Esta lealtad le obligó a retirarse de sus funciones con la llegada de la Revolución de 1868, no volviendo al Congreso hasta el año 1876 tras haber sido elegido diputado por la provincia de Oviedo. Un año más tarde, en 1877, era nombrado senador vitalicio, su última designación antes de fallecer en su Asturias natal en noviembre de 1882. (Autores: Santos Coronas -Marta Friera - Marta Rodriguez Duarte)

  • José Maldonado González (Tineo, 1900- Oviedo, 1985), presidente de la República en el exilio

    Político, abogado y profesor. Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo (1920). En las elecciones municipales de 1931, fue candidato republicano en la coalición republicano-socialista por el distrito de Tuña, siendo elegido alcalde de Tineo al constituirse el nuevo Ayuntamiento. Tras la proclamación de la República, fundó, junto con Luis Ochoa de Albornoz, Leopoldo Alas, Carlos Martínez, etc., la Agrupación Asturiana del Partido Radical-Socialista. En 1935, al fusionarse los radicales-socialistas de Marcelino Domínguez y Acción Republicana de Manuel Azaña para constituir Izquierda Republicana, José Maldonado fue elegido presidente de su Comité Provincial en Asturias. En las últimas elecciones generales de la República (16 de febrero de 1936) participó en la candidatura del Frente Popular por Asturias, resultando elegido diputado a Cortes. Estallada la Guerra, fue designado consejero de Obras Públicas en el Consejo Interprovincial (más tarde, Soberano) de Asturias, cargo en el que permaneció hasta la caída del frente asturiano en octubre de 1937. Consiguió pasar a Francia, incorporándose seguidamente al territorio republicano. En abril de 1938 fue nombrado director general de Carreteras, puesto que ocupó hasta la terminación de la Guerra. Finalizada esta se exilió en Francia. En 1947 fue designado, primero, subsecretario de la Presidencia, y, más tarde, ministro de Justicia, formando parte de varias delegaciones que asistieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, dimitiendo tiempo después al formarse el Gobierno presidido por Gordón Ordás. En 1962, Claudio Sánchez Albornoz le nombró nuevamente ministro de Justicia, cargo del que dimitió años después al ser elegido vicepresidente de la Mesa de las Cortes. Por esta razón, al fallecer en 1970 el presidente de la República en el exilio, Luis Jiménez de Asúa, y estando vacante la presidencia de las Cortes, le correspondió constitucionalmente a José Maldonado la presidencia de la República. Dedicó todos sus esfuerzos a mantener vigentes sus instituciones, logrando conservar el apoyo de México, que continuaba reconociendo al Gobierno de la República Española en el exilio como único legítimo. Tras las elecciones de junio de 1977, disolvió las instituciones republicanas por considerar que se había devuelto la soberanía al pueblo español. Regresó definitivamente a España en 1980, estableciendo su residencia en Oviedo, ciudad en la que falleció en 1985.

    “José Maldonado en el Comité de Política y Seguridad de la Asamblea General de las Naciones Unidas (“Primer Comité”) durante la discusión del “caso español”. Diciembre de 1946. De izquierda a derecha: el delegado vasco, Jesús de Galíndez; José Maldonado; el delegado catalán, Jaume Miravitlles; y el presidente del Gobierno de la República en el exilio, Álvaro de Albornoz. Fuente: Archivo Histórico de Asturias”.

    Autor: Javier Ballina Díaz 

    Fuentes: Girón Garrote, “José Maldonado”, en Gran Enciclopedia Asturiana, t. IX, Gijón, Silverio Cañada Editor, 1970, pág. 214.

  • José Caveda y Nava (Villaviciosa, 1796- Gijón, 1882), político e historiador

    Nacido en el seno de una familia ilustrada de Villaviciosa, será su posición y entorno los que le permitan iniciar su formación a una temprana edad. Destaca su etapa como alumno del Instituto Asturiano de Jovellanos, en el que se graduará en Ciencias y Humanidades y desempeñará una cátedra en Matemáticas, y su posterior viaje a Madrid, donde perfeccionará sus conocimientos en matemáticas, política y economía, debiendo regresar al Principado de manera repentina tras el estallido de la Guerra de la  Independencia.

    Como miembro distinguido de la política asturiana, tendrá un papel activo durante el Trienio Liberal, mostrando un ánimo reformista proclive a la defensa del régimen constitucional gaditano. Una postura que, una vez reinstaurado el absolutismo en 1823, le obligaba a refugiarse en su Villaviciosa natal, donde florecería su faceta como estudioso, historiador y poeta. Este período de retiro tendrá su fin con el fallecimiento de Fernando VII, fecha que marca el inicio de su vuelta a la vida parlamentaria: inicialmente como procurador, y seguidamente como vocal de la Junta General del Principado de Asturias y diputado provincial. Elegido diputado a Cortes durante el proceso constituyente de 1837, era rápidamente revocado del cargo al ser nombrado jefe político de la provincia de Oviedo en enero de 1838.

    Con la llegada de Espartero al poder, Caveda es cesado por la Junta Superior de Gobierno del Principado y viaja de nuevo a Madrid. En 1844 era nombrado jefe de sección del Ministerio de Gobernación e integrante de la Junta Auxiliar del Gobierno en funciones de la Diputación asturiana. Un año más tarde, en 1845, volvía a formar parte de las Cortes encargadas de redactar la nueva Constitución moderada. En el año 1848 Isabel II lo designaba  miembro del Consejo Real, y en 1849 director de la de Administración General en el Ministerio de la Gobernación. De igual modo, es reseñable su labor como director general de Agricultura, Industria y Comercio en el Ministerio de Comercio, puesto que ocupó desde 1853 hasta 1857.

    Durante su última etapa la monarca Isabel II lo nombra consejero de estado, pasando así a ser el encargado de impulsar las diversas reformas realizadas en el seno de la organización rural, marítima, comercial e industrial defendida por el Gobierno. Finalmente, se retiraba en 1872 a Gijón para culminar algunos de sus estudios sobre la lengua e historia del Principado, falleciendo en junio de 1882 a los ochenta y seis años. (Autores: Santos Coronas -Marta Friera - Marta Rodriguez Duarte)

  • José Posada Herrera (Llanes, 1814- Llanes, 1885), estadista y jurisconsulto

    De origen llanísco, Posada Herrera daba sus primeros pasos como estudiante del Convento benedictino de Celorio y de la Academia de la Purísima Concepción de Matemáticas y Nobles Artes de Valladolid. Ya en Oviedo, y tras lo sucesos la Granja, ingresaba en la Universidad para formarse en Leyes. Un título que alcanzaba en el año 1833 y que le permitía comenzar a labrar una fructífera carrera profesional.

    Su faceta como jurista se vio rápidamente combinada con labores de índole política. Posada Herrera se convirtió en un claro representante de las corrientes liberales surgidas tras el fallecimiento de Fernando VII y la aprobación del Estatuto Real en 1834, configurándose como fiel apoyo de la normativa constitucional de 1837 y participando como candidato en las elecciones a Cortes celebradas en 1839, en las que resultaría elegido diputado suplente. De igual modo, su activo papel en las instituciones asturianas acabó traduciéndose en la obtención del  acta de diputado en los comicios celebrados en enero de 1840. Con la llegada al poder de Espartero, al que prestaría inicialmente su apoyo,  se convertiría en integrante de la comisión surgida en el seno del Ministerio de Gobernación encargada de armonizar el régimen local. Asimismo, en 1843, le sería otorgada la cátedra de Ciencia de la Administración en la Escuela Especial de Administración.

    La postura autoritaria defendida por Espartero durante su Regencia provocó el acercamiento del político a planteamientos más moderados. Este cambio en su orientación se vería definitivamente materializado con su oposición a las políticas progresistas desarrolladas por Olózaga, llegando a figurar como firmante del acta en el que se declaraba que el Presidente había forzada a la joven Reina Isabel II a disolver el Congreso. De esta manera, con el triunfo del régimen moderado se le planteaba un nuevo plano político en el que ocuparía diferentes cargos: miembro y secretario de la comisión encargada de proponer las bases y reglamentos para la formación del Consejo de Estado en 1843, diputado por Asturias en Cortes en 1844 o comisionado de la secretaría general del Consejo Real en 1845. Será también durante 1845, concretamente durante el proceso de articulación de la Constitución, cuando Posada Herrera muestre una postura contraria a un régimen tan conservador al erigirse como abanderado de la normativa constitucional de 1837, entendiendo que era esta la que mayores garantías ofrecía para el mantenimiento del principio de soberanía nacional.

    En 1846 era nombrado secretario del Consejo de Estado, y en 1853 vicepresidente del mismo. Un año más tarde fue designado jefe superior de administración y fiscal del Consejo Real, y en 1858 le era conferido el Ministerio de Gobernación, destino que ocupó durante el mandato de Istúriz y posteriormente de Leopoldo O´Donell. Además, fue elegido presidente del Congreso de los Diputados en 1876 -impulsando la redacción del nuevo texto constitucional- y del Consejo de Estado en 1881. Su último movimiento político tuvo lugar a finales de 1882, cuando tras comprometerse con el incipiente partido Izquierda Dinástica, formó de nuevo Gobierno. Finalmente, la delicada situación política provocó la pérdida de apoyos, presentando su dimisión al monarca Alfonso XII y retirándose a su localidad natal, en la que falleció en septiembre de 1885. (Autores: Santos Coronas -Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • Ramón Prieto Bances (Oviedo, 1889- Oviedo 1972), ministro de instrucción pública

    Natural de la capital asturiana, estudiará Leyes en la Universidad de Oviedo, en la que se doctorará en el año 1912. Se iniciaba así su carrera universitaria: obteniendo en 1921 la cátedra de Historia general del Derecho en la Universidad de Murcia, regresando a Oviedo en 1924 y logrando ser elegido decano de la Facultad de Derecho en 1930.

    Su labor como docente comenzó a intercalarse con el desempeño de diferentes cargos dentro de la Administración pública. Primeramente, como subsecretario del Ministerio de Instrucción Publica y Bellas Artes de la II República, y más tarde, como ministro del Gobierno presidido por Alejandro Lerroux durante 1935. Una corta etapa en el ejecutivo que fue sucedida por su exilio a Londres tras el estallido la Guerra civil, encontrándonos a partir de entonces con unos años en los que Prieto Bances trabajará y viajará de manera itinerante por diversos ciudades, destacando sus estancias en la ciudad alemana de Friburgo y en la portuguesa de Coimbra, no retornando de manera definitiva a España hasta el año 1944 tras conseguir la cátedra en la Universidad de Compostela.

    Una vez de vuelta a la vida universitaria, regresaba en verano de 1947 a su puesto en Oviedo. Allí, impartiría docencia hasta la llegada de su jubilación en el año 1960. Finalmente, fallecía en febrero de 1972, dejando como legado brillantes investigaciones sobre las instituciones histórico-jurídicas asturianas y el patrimonio artístico y literario del Principado. (Autores: Santos Coronas - Marta Friera - Marta Rodríguez Duarte)

  • María Luisa Castellanos González (Llanes, 1892, México, 1974), escritora, periodista y sufragista

    Nació en Llanes (Asturias) el 22 de noviembre de 1892. De familia madrileña, su padre fue procurador y dirigió el semanario “El Pueblo” (diario de Llanes de tendencia liberal) entre los años 1908 y 1918. Acostumbrada desde pequeña a frecuentar ambientes cultos mostró siempre gran curiosidad intelectual. Estudió Bachillerato y Magisterio en Oviedo. Colaboró en periódicos locales y regionales como el “El Oriente de Asturias”, “El Pueblo” o El Noroeste” de Gijón y más tarde publicó en revistas de ámbito nacional e internacional como “Asturias” (fundada en la Habana, en 1914 por el periodista asturiano José María Álvarez Acevedo, donde colaboraron también Marcos del Torniello y Rosario de Acuña) o también “Hojas selectas”, ocupándose de la sección “Escritoras americanas”.

    Inició sus estudios universitarios en la facultad de Derecho en los años 20, solo una década después de que por Real Orden de 8 de marzo de 1910 se permitiera a las mujeres acceder a los estudios universitarios sin necesidad de permisos especiales y en igualdad de condiciones con los varones.

    Siendo estudiante universitaria en Oviedo frecuentó la academia Ojanguren y fundó junto a José Diaz Fernández la revista “Alma Astur”. Se integró en la Unión de Mujeres Españolas (UME), una de las primeras organizaciones feministas de España fundada por Lilly Rose Schenrich, marquesa del Ter, mujer cosmopolita y de mente abierta. María Luisa fue nombrada delegada de la UME en Asturias. Abandonó sus estudios universitarios al contraer matrimonio en 1921. Hacia el año 1924 emigró a México, donde residió hasta 1935, año en el que se instaló de nuevo en Madrid. Tras la Guerra Civil se exilió en México donde se siguió ocupando de periodismo y ejerció como docente y escritora hasta su muerte, en 1974.

    Autora de poesía novela y ensayo, destacan entre sus publicaciones La leyenda de la Guía (Llanes, 1913); El poema de la mariposa (Barcelona, 1916), Lulú la soñadora (Llanes, 1919); La mujer antes, en la guerra y después (Tortosa, 1919) o Leyendas asturianas y Baluarte de gracia (Llanes, 1963).

    Entre las temáticas tratadas se encuentra la importancia de la educación para corregir la desigualdad, en especial la educación de las niñas. Critica que se les inculque que deben “agradar”; en este sentido escribe: “Los padres, ciegos de los tiempos, sólo se preocupan de hacer de sus hijas seres inútiles”. Se ocupa también de los riesgos del amor romántico que lleva al entonces llamado “crimen pasional”, abordando así el tema de la violencia en el ámbito de la pareja. Reclama la necesidad de acceder a una situación igualitaria y de respeto mutuo en el matrimonio, defendiendo la institución del divorcio. Insiste en la necesidad de que la mujer acceda al trabajo para conseguir su autonomía e independencia en todos los sectores sociales porque “la mujer que sabe trabajar para sí tiene andado la mitad del camino para ser feliz”. También aborda las causas de la explotación sexual y la problemática de la emigración desde una perspectiva novedosa, en la que la mujer tiene un papel activo y mucho más eficaz si hay apoyo y solidaridad entre unas mujeres y otras. Hoy diríamos que fue una militante de la sororidad.

    (Autora: María Isabel Nuñez Paz)

  • Leopoldo García-Alas García-Argüelles (Oviedo, 1883- Oviedo, 1937), miembro de la Comisión Constitucional de 1931, Subsecretario de Justicia y Rector de la Universidad de Oviedo

    Verificó los ejercicios de Grado de Licenciado el 15 de septiembre de 1904 con la calificación de sobresaliente. Obtuvo el Premio Extraordinario el 27 de septiembre de 1904. Realizó los cursos del Doctorado en la Universidad Central durante el año académico 1904-1905.

    Realizó el ejercicio de Grado de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Central, el 23 de abril de 1915, defendiendo un discurso sobre el tema “Las fuentes del Derecho y el Código Civil alemán”, con la calificación de sobresaliente Obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado, el 28 de enero de 1916, con el tema “Concepto de autonomía jurídica. En qué esferas, para qué sujetos y con qué amplitud la reconoce el Derecho español”.

    Pensionado por la Junta para Ampliación de Estudios en 1913, se desplazó a la Universidad de Halle (Alemania) donde se formó con Rudolf Stammler. Además de su Derecho Civil, adaptado a las oposiciones a Abogacía del Estado, es autor de obras conocidas como

    -L. Alas – D. de Buen - E. R. Ramos, De la usucapión, Madrid, 1916.
    -Las fuentes del Derecho y el Código Civil alemán, Madrid, Hijos de Reus, 1917.
    -L. Alas – D. de Buen - E. R. Ramos, De la prescripción extintiva, Madrid, 1918.
    -L. Alas, Estudios sobre la publicidad en el Derecho privado III. La publicidad y los bienes registrales, Madrid, 1920.

    Detenido en su domicilio el 30 de julio de 1936, fue condenado a muerte por un Consejo de Guerra el 10 de enero de 1937 y ejecutado en la Cárcel Modelo de Oviedo el 20 de febrero de 1937.

    Es, desde 1987, Rector Honorario de la Universidad de Oviedo, en cuyo edificio histórico un aula lleva su nombre e Hijo Predilecto de Oviedo, por unanimidad municipal, desde 2012.

    El poeta Jorge Guillén, compañero suyo en Halle, le dedicó su obra Guirnalda Civil.

  • Leopoldo García-Alas Ureña "Clarín" (Zamora, 1852- Oviedo, 1901), autor de las novelas La Regenta (1883-84) y Su único hijo (1891), además de numerosas obras más breves y conocidos cuentos. Crítico literario

    Se afinca definitivamente en Asturias en 1859, tras el paso de su padre –que sería alcalde de Oviedo en 1883- por los Gobiernos Civiles de Zamora y León (también Guadalajara, Guipúzcoa…). Vinculado estrechamente a Carreño por vía paterna, concretamente a Guimarán, estudia el bachiller en el Instituto de Oviedo y la carrera en la Facultad de Derecho ovetense.

    Se trasladó a Madrid a cursar el doctorado en 1871. El título de doctor en Derecho Civil y Canónico lo obtuvo el 1 de julio de 1878, con una tesis sobre El Derecho y la moralidad, dedicada a Francisco Giner de los Ríos.

    El 12 de julio de 1882 fue nombrado catedrático de Economía Política y Estadística de la Universidad de Zaragoza, y el 29 de agosto de 1882 contrajo matrimonio en El Entrego con Onofre García Argüelles García-Bernardo, teniendo tres hijos.

    En 1883 se incorpora al claustro ovetense como catedrático de Prolegómenos, Historia y Elementos de Derecho Romano.

    Su obra literaria y su relación con personalidades como Pérez Galdós o Palacio Valdés, son bien conocidas, como también su admiración y relación, en Madrid, con Ramón de Campoamor.

    Es autor, en el plano jurídico, además de su citada tesis, de un elogiado "Prólogo" a la primera traducción (1881) del libro de Rudolf von Ihering, La lucha por el Derecho; traducción realizada por su compañero Adolfo González Posada, con el que formó parte muy activa del llamado Grupo de Oviedo. También es bien conocida la contribución de Clarín a la creación de la Extensión Universitaria en la Universidad de Oviedo, en 1898.

    Suele obviarse que, aunque nacido en Zamora, por el cargo político de su progenitor, sus padres y abuelos eran, sin excepción, asturianos.

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